ANTES DE COMENZAR ESTE VIAJE
Desde Plaza Galo se iba a llamar Tiempo, el nombre vino después pasando de ser el subtítulo al título principal y en su génesis hay un sujeto que me llevó a dignarme a escribir un libro después de veinte años de machacar letras: su nombre es Hugo y a él las gracias. Tenía algunas notas, las que terminaron volviéndose el Diario de Viaje y los recortes al texto final en Flavio, dado que mi único crítico dijo que había demasiado desorden. Una amiga en cambio manifestaría que el caos literario es interesante, así que en las siguientes obras no me detendría a ver el orden de las cosas y ello facilitaría la tarea. Plaza Galo es General Lavalle, aunque tiene elementos de otras localidades de la provincia de Buenos Aires como es el caso de Costa del Este, Mar de Ajó, San Clemente y Mar del Plata, sin dejar de lado a Océano o Balneario Reta. Su fisonomía me sirvió a la hora de darle forma al lugar igual que el viejo Galo emulando a Carlos Idaho Gesell hasta formar parte del sitio que construyeron. Los personajes en una parte refieren a personas reales, muchos de los cuales nos rodearon en algún momento de nuestra vida y se fueron dejando su marca en la calle de tosca como el maquinista. Fueron tres meses de arduo trabajo, correcciones y lecturas constantes, hasta que quedó terminado debiendo salir a la luz sin más vueltas para que el mundo sepa de su presencia. Había llegado el final del año 2018 e intenté colarlo en varios concursos o presentarlos en editoriales que recibían manuscritos, pero todo fue en vano sorprendiéndome el encierro con tres obras durmiendo en el disco de la PC. Así que de ahí la autopublicación dado que el desconocimiento de una historia es inaceptable.