PERSONAS Y PÁJAROS
Corre el mes de marzo aunque para alguno simplemente el tiempo se ha detenido sin solución de continuidad, en una sucursal de cierto café veo pasar a los remanentes de los turistas que aprovechan un marzo menos intenso y con más espacio. La pareja de al lado habla de cuestiones legales, un bodrio por supuesto, mientras el café de mi mesa empieza a soltarme la historia y viene la sucesión de frases a imponerse en la libreta cuyas hojas tenues servirán para componerlas. Simplemente es una historia en pequeños fragmentos a diferencia de aquellas a las que estoy acostumbrado, es una vuelta a los comienzos y de ahí que la brevedad sea el arma indicada. Me he puesto en la tarea mientras los demás siguen con sus hábitos bien aprendidos, la computadora a su vez se ha decidido a abandonar sus funciones y muestra un repetido mensaje en letras blancas sobre el fondo negro de la pantalla de carga. También esto motivará que suelte las letras sobre aquel papiro gris empleado como libreta de almacenero para asentar entradas de diversa índole, aunque cualquier espacio vacío sirve para darle luz a las ideas. Y así, si las personas fueran pájaros seguro escribirían en el cielo aprovechando el manto infinito.